Introducción

No voy a hacer aquí una discusión tipo LaTeX vs MS Word, Corel WordPerfect o Sun StarOffice. Opino que cada una de las filosofías de trabajo que conllevan estas opciones tiene sus puntos positivos y negativos; sin embargo, es una ventaja conocer ambas, pues ello nos permite seleccionar la más apropiada para cada caso concreto. Dicho de forma breve, los procesadores de texto WYSIWYG (What You See Is What You Get) tales como los mencionados más arriba resultan bastante cómodos para escribir documentos con texto y gráficos pero que no sean demasiado largos; la ventaja aquí es que el resultado final se muestra en pantalla en todo momento. Sin embargo, para proyectos grandes y que necesiten de un acabado profesional, LaTex ofrece mayor control, estabilidad y robustez, sin embargo, el usuario trabaja con un documento en el que aparecen comandos LaTeX (de hecho, LaTeX se puede considerar un lenguaje de programación), y que no se parece al aspecto final que tendrá el documento una vez tratado por LaTeX.

El principal problema de todo principiante a LaTeX (yo mismo en estos momentos) es la pendiente inicial de la curva de aprendizaje. Uno se pone delante de un procesador WYSIWYG y puede hacer multitud de cosas casi al momento, con tan sólo probar un poco y buscar entre los menús. Con relativamente poco esfuerzo uno puede llegar a tener un dominio del entorno suficiente como para afrontar la mayoría de situaciones, o incluso todas ellas, dependiendo de nuestras necesidades como usuarios. Para usos avanzados hay que trastear un poco más, buscar en la ayuda en línea o consultar un manual. Sin embargo, en LaTex, uno no puede sentarse y juguetear a ver qué sale. Hay que estudiar primero y probar después. Uno no puede crear un documento estúpidamente sencillo que contenga el típico "hola, mundo" sin tener que estudiar primero una serie de comandos LaTeX. Al principio se tiene la sensación de no poder controlar casi nada. El aspecto de los primeros documentos es estático y aburrido, y uno empieza a ver que para hacer cosas más vistosas tendrá que dedicar mucho, mucho tiempo. Además, LaTeX no dispone de un entorno de usuario, simplemente se usa un editor de textos básico y luego el fichero resultante se hace pasar por el programa LaTeX, que se ejecuta desde la línea de comandos (existen algunos editores especiales para LaTeX que facilitan un poco el trabajo, ver más adelante). Sin embargo, después de paciencia y práctica, empiezan a verse claras las ventajas. Es muy difícil que LaTeX falle o se quede colgado (todavía no he visto nada de esto después de todas las veces que lo he usado). Pero además, si lo hiciese, nuestro fichero fuente ya estaba salvado previamente, no perderemos el trabajo. Se trabaja cómodamente con múltiples ficheros, y el autonumerado de capítulos, secciones, índices, tablas, figuras, ecuaciones, etc. funciona perfectamente, ahorrándonos muchos quebraderos de cabeza, especialmente cuando extraemos capítulos o secciones de un documento y lo insertamos en otro distinto (es copiar y pegar, literalmente). Y si uno trabaja con frecuencia con ecuaciones, es casi obligado emplear LaTeX.

Este documento, dentro de mis posibilidades como principiante en la materia, trata de ayudar a todo aquél que desee iniciarse en LaTeX. Para ello, se proporcionan aquí una serie de recetas básicas para empezar a obtener buenos resultados con LaTeX desde el primer encuentro. Por desgracia, para iniciarse hace falta leer un poco antes de referirse a estas recetillas. Podría contar todo lo necesario aquí, de forma resumida, pero por el momento no dispongo del tiempo suficiente... Quizá algún día.